DESNUDEZ

 

Son mis versos simples frases, cual cometas de papel

pretendiendo ser estrellas con destellos de oropel;

son suspiros en el aire, simples pompas de jabón

son castillos en la arena, una historia, una ficción.

 

Son vaivenes apacibles de algún barco sin anclar

que surcando los océanos no tiene fijo un lugar;

mas si acaso un remolino lo sumerge sin piedad

surge intacto de las aguas y navega en libertad.

 

Son tristeza que se borda con sonidos de cristal,

que impotente y abatida se transforma en metal;

otras veces son jazmines intentando perfumar

la amargura de una pena que lastima sin cesar.

 

Son amores silenciosos ocultos en el umbral

que aferrados a esperanzas no tendrán nunca final;

un bello ángel que sonriente se ha escapó del edén,

son las manos pequeñas que me dieron sostén.

 

Yo quise pintar diamantes y oro envuelto en resplandor

proyectando luz brillante y del campo su verdor;

y aunque sé que mis afanes no alcanzaron su misión

sólo desnudé mi alma, sólo habló el corazón.

 

Acaso tan sólo sean cantos vanos de un ayer,

estertores de un volcán que se quiere adormecer;

o la búsqueda extenuante de una sacra melodía

que en sus notas me devuelva la magia y la fantasía.

 

Quiero luz en mi ventana, quiero el vuelo del halcón,

un árbol que me dé abrigo, quiero un sueño, una visión;

si se me extravió el camino fue por propia voluntad,

porque amé con los sentidos, con el alma, con verdad.

 

Hoy dejo desde mis sombras sólo un canto de amor,

un por siempre… un hasta pronto, un abrazo... una flor;

si la rima se escapa queda aún la palabra;

quizás al dormir los versos otra puerta se me abra.

 

 

 

DEFINIR EL AMOR

 

Quien le diese al amor un sentido preciso

es que no lo conoce, es que nunca lo ha vivido;

no es una palabra, son historias completas

agitadas, serenas, dolorosas o bellas.

 

Es la risa inocente en el rostro de un niño

que en pequeñas pisadas recorriendo pasillos

acaricia tu rostro y con un tierno abrazo,

con sonrisas y besos te susurra un te amo.

 

Unas manos rugosas que cansadas y enfermas

aún te ponen un plato de comida en la mesa;

un pañuelo guardado que secó un día tu llanto

cuando en tus soledades no había nadie a tu lado.

 

El cansancio de un padre por llevar el sustento,

la corona de besos que cubriera tu cuerpo,

el calor de aquel pecho que te diera su abrigo

y el pedazo de pan que recibe el mendigo.

La pureza de un ángel que reposa en la cuna;

el poeta que a solas le relata a la luna

entre sueños y cantos sus amores secretos

y lanza hacia los vientos dulcemente un te quiero.

 

Una flor temblorosa que regala su aroma,

las gotas de rocío que nos muestra la aurora;

es el vuelo del alma a otros mundos abstractos,

es saber que el camino tiene flores y cardos.

 

Es dos labios unidos en un beso de fuego,

la promesa de un siempre, esperanzas y anhelos;

es perdón sin palabras, es renuncia callada

y árbol que da su sombra en la dura jornada.

Una luz titilante

que a lo lejos alumbra,

una rosa en la tumba

una lágrima ahogada;

un adiós sin retorno…

Es dar todo por nada…

 

 

LA MÚSICA

 

Cuando alguna amarga pena aprisiona la existencia

es la música en el alma éxtasis y penitencia;

suaves notas, muy sutiles, en su arrullo nos transportan

y en momentos reflexivos sueños y esperanzas brotan.

 

No sé si es sublime hechizo que aletarga la conciencia,

sólo sé que con su embrujo se somete la impaciencia;

el espíritu su estado en la música refleja,

frenesí, quietud, amor, alegría o una queja.

 

Es palabra en el silencio, una caricia invisible,

es sentir cercano el cielo o abrazar un imposible

puede ser triste tonada cuando se extraña un amor

o ser dulce cual las mieles que se extraen de una flor,

 

La he escuchado en la corriente de los ríos al pasar

y en las blancas caracolas con sonidos de la mar;

en el inocente beso que se da por vez primera

y en los trinos de las aves al llegar la primavera.

 

En el silbido del viento en las noches invernales,

en el fruto ya maduro al mecerse los maizales,

en las hojas que sin fuerza en otoño caen al suelo

y en las olas que se besan con la playa sin recelo.

 

Del inquieto tintineo de pequeñas gotas de agua

y de chispas diminutas que salpican de la fragua

brotan mágicos acordes esparciéndose en el aire,

que se juntan armoniosos y se mueven con donaire.

 

También nace de la espina clavada en el corazón,

de recuerdos y nostalgias, de una noche de pasión,

de una lágrima cautiva, del dolor de algún adiós

y del místico susurro con el que nos habla Dios.